Heroínas Toledo
Las heroínas Toledo fueron tres mujeres: una madre con sus dos hijas, naturales del pueblo de Concepción, cerca de Huancayo, en Perú, quienes se destacaron durante la guerra de la Independencia. La madre se llamaba Cleofé Ramos y sus hijas María e Higinia Toledo, aunque otras versiones indican los nombres de Teresa y Rosa para las hermanas.En el marco de la guerra desatada por los españoles contra los montoneros o guerrilleros patriotas de la sierra central del Perú, las “Toledo” acaudillaron a un grupo de pobladores de Concepción para cerrar el paso de las fuerzas del general realista Jerónimo Valdés, y con tal fin derribaron el puente sobre el río Mantaro, la vía de entrada a su pueblo. De esa manera retrasaron el avance de Valdés y posibilitaron que las fuerzas patriotas del general Juan Antonio Álvarez de Arenales pudieran ponerse a salvo (marzo o abril de 1821). Por tal hazaña, el Protector don José de San Martín las premió con la "Medalla de Vencedoras". En homenaje a estas heroínas peruanas un colegio nacional de mujeres del Callao lleva su nombre.
La hazaña de las heroínas Toledo sucedió el 3 de marzo o 10 de abril de 1821. Después un fuego cruzado de una orilla a la otra y ante el avance de un regimiento de húsares de Valdés, que empezaron el cruce, las tres mujeres, encabezando a los defensores de Concepción, lograron cortar las amarras del puente colgante. Operación audaz que fue ejecutada en medio del fuego del enemigo, y con tal rapidez que concluyó oportunamente. Los soldados realistas que temerariamente avanzaban ya por el puente se hundieron con este en el río Mantaro.
Los patriotas lograron así ganar tiempo para retirarse y evitar un acorralamiento, y Valdés tuvo que buscar otro pasaje para cruzar el río Mantaro. Cuando al fin los realistas entraron a Concepción, la encontraron casi desierta y Valdés ordenó que fuera incendiada. Sus defensores se retiraron hacia la selva. Las tres heroínas sobrevivieron en pueblos indígenas hasta que junto con el resto de los pobladores retornaron a Concepción, que fue prontamente reconstruida.
En cuanto a Valdés, prosiguió su avance hacia Jauja, pero en Ataura se encontró con varios miles de montoneros que le cerraban el paso. Se produjo un sangriento enfrentamiento, y si bien los patriotas fueron derrotados, los realistas sufrieron igualmente varias bajas. Valdés se reunió con Ricafort en Jauja, y ambos decidieron retornar a Lima, pues era imposible someter a las fuerzas patriotas indígenas reunidas en “montones” que les atosigaban permanentemente.
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